domingo, 17 de febrero de 2013

"Trabajaré más fuerte."

Se sentó frente al ordenador y se quedó mirando fijamente el teclado, paseando sus ojos por las teclas, cuyas letras apenas se llegaban a distinguir debido a un uso continuado. Hacía tiempo que no se atrevía a enfrentarse a ese miedo, el miedo a la mediocridad, a la falta de imaginación, al fracaso.
Suspiró y comenzó a tamborilear con sus dedos: asdfñlkj.
Todos los sueños que antes veía tan próximos, ahora estaban a miles de esfuerzos de distancia. Sí, esfuerzos. Sacrificio. Se había rendido nada más empezar y todo el camino que podría haber recorrido mientras pensaba en el tiempo que estaba perdiendo, se había llenado de maleza. Divisar su fin se hacía casi imposible, por lo que llegar hasta él supondría ahora un esfuerzo doble o triple.
De todas maneras, aquí estaba. Ya era hora de dejarse de autocompasión y empezar a caminar.
Sus primeros pasos serían inseguros, se tambalearía y tal vez sus rodillas probarían más de una vez el suelo tras tropezarse. Ya le había pasado una vez, nada más comenzar se cayó y prefirió quedarse hecha un ovillo, dolorida, maldiciéndose por ser tan torpe. Ahora había conseguido alzarse de nuevo, y era consciente de que le volvería a suceder, pero se negaba a rendirse, pues tirar la toalla era más doloroso que cien mil caídas más. 
Nadie dijo que los comienzos fuesen fáciles. Probablemente nadie valoraría su trabajo al principio: es fácil criticar sin pararse a pensar en todo el esfuerzo que ese trabajo lleva escondido detrás. 

Pero había encontrado un lema que aplicaría en todo momento. Como decía Boxer: Trabajaré más fuerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario